En general todas nos maquillamos, indistintamente de que lo hagamos a diario o de forma puntual, y usemos para ello más o menos productos. Siendo así, entiendo que de la misma forma que aplicamos un producto de maquillaje, una vez éste deje de ser útil, debemos retirarlo.

El principal motivo es el bienestar de nuestra piel. La regeneración celular de ésta se produce por la noche, por lo que entiendo, el maquillaje puede dificultar dicho proceso. Ello puede ocasionar importantes consecuencias a corto plazo como:  falta de luminosidad, aparición de puntos negros y/o granos, empeorar patologías ya existentes (rosácea, acné, etc.) Y a largo plazo, un envejecimiento prematuro.

Así mismo, dificultamos la absorción y efectividad de los productos cosméticos que apliquemos en nuestro rostro. (Sobra decir que sería además, en mi opinión, una guarrería) Por lo tanto,

es fundamental que tras cada maquillaje nos desmaquillemos, especialmente, antes de irnos a dormir.
Sin embargo, fruto de conversaciones con clientas o amigas, me doy cuenta de que generalmente, o no se desmaquillan o no lo hacen correctamente. Y es que, no todo vale.

En el mercado podemos encontrar una amplia selección de desmaquillantes, los más comercializados, conocidos y usados por todas/os son:

• Toallitas desmaquillantes
• Agua micelar
• Desmaquillante bifásico
• Leche desmaquillante
• Aceite desmaquillante
• Bálsamo limpiador

Todos tienen la misma función, sin embargo no todos coinciden en eficacia. La elección del mismo dependerá principalmente, de las necesidades y preferencias de cada una. Pongamos varios ejemplos (basados en la realidad):

1º ejemplo. Vas a trabajar, y para ello recurres a un look de maquillaje sencillo y básico, pero favorecedor: usas un poco de corrector en la zona de la ojera, rímel, colorete y un bálsamo labial con color.

Toallitas desmaquillantes y el agua misceral (+ algodón). Son los desmaquillantes más cómodos y rápidos, pero también los más superficiales, y por tanto, los menos efectivos. Yo los usaría y os los recomendaría para aquellas ocasiones en las que os habéis maquillado poco o muy poco.

2º ejemplo. Sales una noche y decides recrearte en tu look de maquillaje, usas: prebase en zonas concretas, base de maquillaje, corrector, prebase en párpados, varias sombras de ojos, delineador,  rímel, lápiz de cejas, bronceador, iluminador, colorete y un labial rojo. Llegas a casa de madrugada. 

Desmaquillante bifásico, se caracteriza por presentar dos fases bien diferenciadas, una acuosa y otra oleosa. Agitas para mezclar, impregnas 2 discos de algodón, te llevas cada uno a un ojo, masajeas y retiras. En el mejor de los casos, arrastrará hasta los productos resistentes al agua y no provocaran picor. Para el resto del rostro, aceite desmaquillante (+ "muselina"). Éstos están formulados a base de aceites que atraparan las moléculas oleosas (maquillaje, productos resistentes al agua, sebo, etc.) presentes en tu piel. Al contacto con el agua, emulsiona transformándose en una ligera leche limpiadora, lo que facilita que podamos retirar cualquier producto que haya en tu piel.


Tras probar todos y cada uno de los formatos de los que os he hablado, y sabiendo que los ingredientes oleosos atraen a otros ingredientes oleosos, es lógico pensar que los desmaquillantes más efectivos serán aquellos que contengan un alto contenido en aceite. Por ejemplo, un bálsamo limpiador:


TOTAL RENEW.BALM de BIOTHERM


Lo que dice la firma: "La primera fórmula con 3 etapas de transformación con Life Plankton™. Este bálsamo se transforma en aceite sedoso y luego se convierte en una leche reconfortante. Disuelve todo tipo de maquillaje, incluso waterproof, y elimina las impurezas. Calentar el bálsamo con la palma de las manos y masajear sobre la piel seca. Emulsionar y luego aclarar con abundante agua para conseguir una piel limpia, hidratada al instante, y sin ninguna película grasa." Y es cierto.

Para entender la textura o texturas de éste producto, y cómo se transforman de unas a otras debemos firmamos en su formulación:


  • ETHYLHEXYL PALMITATE, PEG-20 GLYCERYL TRIISOSTEARATE, SYNTHETIC WAX, OLEA EUROPAEA OIL, BUTYROSPERMUM PARKII BUTTER, PHENOXYETHANOL, TOCOPHEROL, CAPRYLYL GLYCOL, LINALOOL, BENZYL SALICYLATE, AQUA, ALPHA-ISOMETHYL IONONE, BENZYL ALCOHOL, CITRONELLOL, POLYSORBATE 20, BUTYLENE GLYCOL, GERANIOL, BUTYLPHENYL METHYLPROPIONAL, HYDROXYCITRONELLAL, LAMINARIA SACCHARINA EXTRACT, ZINC SULFATE, VITREOSCILLA FERMENT, PYRIDOXINE HCL, CITRIC ACID, PARFUM.


 Ethylhexyl Palmitate: Silicona derivada de la palma. Emulsionante.
 Tocopherol y Pyridoxine HCL: Vitamina E, y B6 respectivamente.
 Linalool, Benzyl Salicylate, Citronellol, Geraniol, Butylphenyl Methylpropional: Fragancias.
• Olea Europaea Oil, Butyrospermum Parkii Butter: Aceites provenientes del olivo y karité respectivamente.
• Vitreoscilla Ferment: Complejo Life Panktom, exclusivo de Biotherm.

En cuanto a la textura y método de uso. Los aceites disuelven el maquillaje, atrapando todas las partículas grasas presentes en nuestra piel (maquillaje, sebo, etc.), mientras que los emulsionantes transforman el bálsamo-aceite al entrar en contacto con el agua, en una leche limpiadora más fácil de retirar. No es mágica, es real.

Yo además, siempre retiro éste y otros productos con una toalla de microfibra (de Primark) impregnada pero escurrida en agua caliente. Resulta muy efectivo y agradable.

Me resulta muy práctico porque con él puedo retirar el maquillaje de ojos, labios y piel, lo que me ahorra tiempo y supone no tener que necesitar otros desmaquillantes. Además, no me provoca escozor o picor en los ojos, y tampoco me nubla ligeramente la vista (algo que si me sucede con los aceites). Deja la piel totalmente limpia, sin residuo oleoso ni sensación grasa, aunque hay máscaras que se resisten. Y tiene un olor muy sutil pero muy-muy agradable.

EN DEFINITIVA. Me gusta mucho este formato-textura en general y este producto en particular. Me resulta muy práctico y eficaz, por ello no descarto seguir probando otros bálsamos (¿algún otro que me recomendéis?). Por último, mencionar que Biotherm aparece en la lista de firmas que testan en animales (Fuente).

Hasta aquí.

No sé si es moda o mayor concienciación, pero en los últimos meses he oído hablar mucho más sobre el uso y abuso de animales, concretamente en la industria cosmética. Además, por una cuestión legislativa, las empresas y firmas especifican en el envase de sus productos si éstos han sido testados  en animales, e incluso si son veganos, por lo que se hace aún más evidente y notorio. Ésto, sumado a la entrada que publicó María Catalá (@makeupzonenet) sobre ello "Mi transicion a cruelty-free", hicieron que reflexionase sobre el tema y tomase decisiones al respecto.

Porque creo que cuando compartes determinadas cosas, afianzas el compromiso, quiero compartir mi opinión y decisiones. Sobra decir que éstas son personales, por lo que no pido comprensión, solo respeto, de igual forma que respeto cualquier postura diferente a la mía. Sin embargo, agradezco cualquier aportación que quien me lea, pueda hacer.

Ahora sí.

Siendo sincera y yendo al grano, cuando leí la entrada de María Catalá lo primero en lo que pensé fue en dejar de comprar productos que hayan sido testados en animales, porque aunque son varias las firmas que me gustan las que testan en animales*, la tarea de buscar alternativas me resulto sencilla e incluso enriquecedora.

Con respecto a los productos que ya tengo, y que han sido testados en animales, he decidido no deshacerme de ellos sino usarlos hasta que se acaben, o en el caso de la pincelería, se estropeen. En cuanto a las colaboraciones que realizo, me he propuesto mantener mi posición y aceptar solo aquellas que se ajusten a mis gustos y necesidades.

Pero, ¿por qué, para qué?

Como me dijo Carla Agudo (@therawskin), "cada compra es un voto". Independientemente del tipo de producto, cuando lo compras promocionas su fabricación y posterior venta, es decir, le estamos haciendo ver a la empresa que lo fabrica y comercializa que lo quieres, pese a todo. Por ello entiendo que, reduciendo la demanda, también disminuimos la oferta, y viceversa.

Sin embargo, siendo consciente de aquellas acciones que podría hacer, las que podría hacer mejor, las que podría dejar de hacer, etc. entiendo que no todas las personas seguimos los mismos procesos, y no todas empezamos y terminamos en los mismos puntos. Quiero decir que, en mi proceso de cambio-mejora me he propuesto comprar productos que no hayan sido testados en animales y sean preferiblemente veganos, pero no me planteo "convertirme" en vegana, por ejemplo. Sencillamente haré y llegaré hasta donde pueda y quiera.

Por último, os recomiendo las webs peta.org o crueltyfreekitty.com donde podréis encontrar listados muy completos de firmas que testan y no, en animales.


"No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos hacer algo para mejorar el futuro. ¿Empezamos?"

*Avene, Benefit, Bobbi Brown, Bioderma, Biotherm, Caudalie, Cetaphil, Chanel, Clarins, Clinique, Dior, Dr. Brandt, Dr. Jart, EOS, Estee Lauder, Garnier, Giorgio Armani, Givenchy, Guerlain, Kiehl’s, Lancôme, La Roche Posay, L’Occitane, MAC, Make Up For Ever, Nuxe, Pat McGrath, Origins, Sephora, Tom Ford, Tony Moly, Vichy, Yves Saint Laurent, etc.

Siempre he pensado que mi piel era fuerte y podía, con todo lo que le echasen. Pero no. Allá por el invierno de 2016 empecé a notar pequeños cambios en mi piel: aspereza y pequeñas rojeces en zonas concretas. Traté de dar con el origen sin éxito, y todo cuanto pude hacer fue observar cómo reaccionaba frente a los productos que usaba entonces. Así establecí que, algunos la irritaban aún más, y otros la calmaban. Acabaron por desaparecer, y no les di mayor importancia.

Hasta éste invierno (2017). De nuevo aparecieron asperezas y rojeces por todo el rostro, esta vez, más evidentes. Aunque confiaba en que no fuese grave, si me preocupé. Empecé por aparcar mi rutina facial pues no sabía si alguno de los productos que usaba era causante o agravante; pregunté a expertas, y basándome en mis escasos conocimientos, experiencia, y sentido común, diseñé una nueva rutina.

Fue entonces, cuando descubrí que mi piel es sensible y reacciona a los cambios de temperatura y humedad ambientalSENSIBILIDAD ESTACIONAL la llaman.

Grosso modo, éstas variaciones alteran la secreción de las glándulas cutáneas desestabilizando el manto (barrera o película) hidropílico de nuestra piel. Esto ocasiona perdida de agua, deshidratación; y provocar rojeces, descamación, aspereza, entre otros.


Es importante señalar que la piel sensible es un tipo de piel, y que no necesariamente tiene porqué ser seca o alérgica.

Si bien es cierto, el estado de nuestra piel no solo depende de agentes externos como la temperatura o la humedad ambiental, ni de los productos que usemos, sino también de la genética, la alimentación, de nuestros hábitos, entre otros factores. Por ello hablo y os hablo de mi experiencia y con ella, de algunos cambios que he producido en mi estilo de vida y rutina facial:

1 · No cambiar de productos dermocosméticos con frecuencia. Nunca me ha gustado tener en uso varios productos de un mismo tipo, por ejemplo, alternar 3 limpiadoras faciales. En cambio he preferido, y así lo hago, usar un producto con regularidad, a diario, hasta que toca fin. Hay excepciones.

2 · Rutinas sencillas, productos sencillos. Es lógico pensar que cuanto más productos empleemos, y más componentes tengan éstos, mayor es el riesgo. Por tanto, simplifica tu rutina. En mi caso, mi rutina de mañana se resume en: hidratante o, sérum y protector solar; por la noche: limpiador, tónico, contorno de ojos, sérum e hidratante, como máximo. Y, por escasos que sean tus conocimientos sobre formulación, ojea siempre el INCI, y fíjate en que el listado no sea muy extenso.

3 · Evitar productos que contengan alcohol, perfume/fragancia, y/o aceites esenciales (por su contenido en Linalool, Limonene, Geraniol, entre otros.) En la búsqueda del origen de esa sequedad, rojeces, aspereza, etc. miré con ahínco los ingredientes y casualmente, todos los productos que me afectaban negativamente tenían entre sus ingredientes algún aceite esencial. Obvio que desde entonces les dé de lado (aunque no siempre lo consiga).

4 · Aplicar productos muy hidratantes, a ser posible hipoalergénicos (bajo riesgo de producir alergia), formulados con pocos ingredientes, y con alto contenido en grasa (cerámicas, aceite de girasol, por ejemplo). Como ya he mencionado, las pieles sensibles tienden a deshidratarse, por eso es recomendable que usemos productos que mantengan la hidratación de la piel (como el ácido hialurónico) y aporten lípidos (como las cerámicas)

5 · Evitar mojar nuestro rostro en exceso, y usar agua tibia. El agua de por sí, por su pH y los elementos que contiene, desestabilizan la piel. Si además, la temperatura del agua es "muy extrema", al igual que sucede con la temperatura ambiental, se desestabiliza el manto hidrolipídico aún más.

6 · No frotar o masajear la piel en demasía. Cuando frotamos o masajeamos con ganas la piel se activa, se enrojece. Por ello recomiendo usar exfoliaste químicos en lugar de físicos, y cuando realmente sea necesario.


He evitado nombrar productos concretos, entre otras, porque he comprobado en primera persona que no todos los productos, inclusive los indicados para piel sensible, nos afectan de igual forma. Por tanto, quedaros con los hábitos y los principios activos que recomiendo, y sed vosotras/os quienes elijas los productos que consideréis más convenientes.

Os agradecería que compartierais conmigo vuestra experiencia si tenéis la piel sensible/reactiva, y alguna recomendación que haya podido pasar por alto.

Hasta aqui.