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PIEL SENSIBLE - REACTIVA. MI EXPERIENCIA.


Siempre he pensado que mi piel era fuerte y podía, con todo lo que le echasen. Pero no. Allá por el invierno de 2016 empecé a notar pequeños cambios en mi piel: aspereza y pequeñas rojeces en zonas concretas. Traté de dar con el origen sin éxito, y todo cuanto pude hacer fue observar cómo reaccionaba frente a los productos que usaba entonces. Así establecí que, algunos la irritaban aún más, y otros la calmaban. Acabaron por desaparecer, y no les di mayor importancia.

Hasta éste invierno (2017). De nuevo aparecieron asperezas y rojeces por todo el rostro, esta vez, más evidentes. Aunque confiaba en que no fuese grave, si me preocupé. Empecé por aparcar mi rutina facial pues no sabía si alguno de los productos que usaba era causante o agravante; pregunté a expertas, y basándome en mis escasos conocimientos, experiencia, y sentido común, diseñé una nueva rutina.

Fue entonces, cuando descubrí que mi piel es sensible y reacciona a los cambios de temperatura y humedad ambientalSENSIBILIDAD ESTACIONAL la llaman.

Grosso modo, éstas variaciones alteran la secreción de las glándulas cutáneas desestabilizando el manto (barrera o película) hidropílico de nuestra piel. Esto ocasiona perdida de agua, deshidratación; y provocar rojeces, descamación, aspereza, entre otros.


Es importante señalar que la piel sensible es un tipo de piel, y que no necesariamente tiene porqué ser seca o alérgica.

Si bien es cierto, el estado de nuestra piel no solo depende de agentes externos como la temperatura o la humedad ambiental, ni de los productos que usemos, sino también de la genética, la alimentación, de nuestros hábitos, entre otros factores. Por ello hablo y os hablo de mi experiencia y con ella, de algunos cambios que he producido en mi estilo de vida y rutina facial:

1 · No cambiar de productos dermocosméticos con frecuencia. Nunca me ha gustado tener en uso varios productos de un mismo tipo, por ejemplo, alternar 3 limpiadoras faciales. En cambio he preferido, y así lo hago, usar un producto con regularidad, a diario, hasta que toca fin. Hay excepciones.

2 · Rutinas sencillas, productos sencillos. Es lógico pensar que cuanto más productos empleemos, y más componentes tengan éstos, mayor es el riesgo. Por tanto, simplifica tu rutina. En mi caso, mi rutina de mañana se resume en: hidratante o, sérum y protector solar; por la noche: limpiador, tónico, contorno de ojos, sérum e hidratante, como máximo. Y, por escasos que sean tus conocimientos sobre formulación, ojea siempre el INCI, y fíjate en que el listado no sea muy extenso.

3 · Evitar productos que contengan alcohol, perfume/fragancia, y/o aceites esenciales (por su contenido en Linalool, Limonene, Geraniol, entre otros.) En la búsqueda del origen de esa sequedad, rojeces, aspereza, etc. miré con ahínco los ingredientes y casualmente, todos los productos que me afectaban negativamente tenían entre sus ingredientes algún aceite esencial. Obvio que desde entonces les dé de lado (aunque no siempre lo consiga).

4 · Aplicar productos muy hidratantes, a ser posible hipoalergénicos (bajo riesgo de producir alergia), formulados con pocos ingredientes, y con alto contenido en grasa (cerámicas, aceite de girasol, por ejemplo). Como ya he mencionado, las pieles sensibles tienden a deshidratarse, por eso es recomendable que usemos productos que mantengan la hidratación de la piel (como el ácido hialurónico) y aporten lípidos (como las cerámicas)

5 · Evitar mojar nuestro rostro en exceso, y usar agua tibia. El agua de por sí, por su pH y los elementos que contiene, desestabilizan la piel. Si además, la temperatura del agua es "muy extrema", al igual que sucede con la temperatura ambiental, se desestabiliza el manto hidrolipídico aún más.

6 · No frotar o masajear la piel en demasía. Cuando frotamos o masajeamos con ganas la piel se activa, se enrojece. Por ello recomiendo usar exfoliaste químicos en lugar de físicos, y cuando realmente sea necesario.


He evitado nombrar productos concretos, entre otras, porque he comprobado en primera persona que no todos los productos, inclusive los indicados para piel sensible, nos afectan de igual forma. Por tanto, quedaros con los hábitos y los principios activos que recomiendo, y sed vosotras/os quienes elijas los productos que consideréis más convenientes.

Os agradecería que compartierais conmigo vuestra experiencia si tenéis la piel sensible/reactiva, y alguna recomendación que haya podido pasar por alto.

Hasta aqui.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo contigo. En mis idas y venidas con la piel, brotes de acné que dejan marcas, sequedad, rojeces, irritación.... me di cuenta que mi piel pide cosas sencillas. Huir del oil free (aunque tenga acné) y tener rutinas sencillas está haciendo que mi piel esté cada vez mejor. Últimamente hasta tengo luminosidad, cosa que creía imposible en mi piel deshidratada.
    Es un proceso lento, pero se ven los resultados.

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